Para otras personas, tres minutos pueden ser un período minúsculo de tiempo.
No para Antonia. Diríamos que su mente lleva muchos caballos debajo del capó, pero la cabeza de Antonia no es como el motor de un deportivo. Diríamos que es capaz de muchos ciclos de procesamiento, pero la mente de Antonia no es como un ordenador.
La mente de Antonia Scott es más bien como una jungla, una jungla llena de monos que saltan a toda velocidad de liana en liana llevando cosas. Muchos monos y muchas cosas, cruzándose en el aire y enseñándose los colmillos.
Por eso en tres minutos —con los ojos cerrados, sentada en el suelo con los pies descalzos y las piernas cruzadas— Antonia es capaz de:
– calcular la velocidad a la que impactaría su cuerpo contra el suelo si saltara desde la ventana que tiene enfrente;
– la cantidad de miligramos de Propofol necesarios para un sueño eterno;
– el tiempo y la temperatura a la que tendría que estar sumergida en un lago helado para que la hipotermia imposibilitara los latidos de su corazón.
Planea cómo conseguir una sustancia controlada como el Propofol (sobornando a un enfermero) y saber dónde está el lago helado más cercano en esa época del año (Laguna Negra, Soria). Sobre saltar desde su ático prefiere no pensar, porque el ventanuco es bastante estrecho y ella sospecha que la comida repugnante que le sirven en la cafetería del hospital está yendo directa a sus caderas.
Los tres minutos en los que piensa cómo matarse son sus tres minutos.
Son sagrados.
Son lo que la mantiene cuerda.
Por eso no le gusta nada, nada, cuando unos pasos desconocidos, tres pisos más abajo, interrumpen el ritual.
No es ninguno de los vecinos, reconocería la manera de subir las escaleras. Tampoco un mensajero, es domingo.
Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla. Y eso le gusta aún menos."
Cuando lees esto en la primera página, ¿cómo logras que el corazón no se te acelere o no querer devorar el libro y comprender mejor la mente de Antonia, al menos?
Este libro tiene 568 páginas y fue tan fuerte mi atracción hacia él que lo leí sin parar de principio a fin en un solo día. Era imposible cerrarlo, no solo por lo que les muestro o por conocer a este personaje, sino también porque tiene un ritmo perfecto; podría fácilmente convertirse en una película por lo cinematográfico que se siente, tanto que entras completamente en la historia, viviéndola con ellos.
Cuál sería mi obsesión, que en Colombia lo encontré solo como ebook, pero en la Feria del Libro de Bogotá pregunté por si acaso lo iban a traer. ¡Oh, sorpresa! Me respondieron que en junio de 2019 estaría a la venta en físico. Adivinen. Por supuesto, el primer día fui a la librería, lo compré y lo volví a leer.
En cuanto supe que la segunda entrega, "Loba Negra", ya había llegado al país, pedí el libro y evidentemente fue mi primera lectura inmediatamente después. No me arrepiento en lo absoluto. Juan de nuevo hizo que la espera hubiera valido la pena.
Adicionalmente, Reina Roja no solo se limita a esta trilogía, sino que también hay varias novelas que explican varias de las historias de personajes que aparecen en él -igualmente interesantes- que me alegra ir descubriendo en el camino. El que leí después de esta primera parte de la historia fue "Cicatriz", por si les interesa.
Sí, evidentemente pienso leer todo lo que haya escrito este autor.
No les quiero contar más para que lo lean. Si se antojan o lo han leído, no duden en escribir sus comentarios.
¡Un abrazo de oso!
Ani
P.D.: Dicen las malas lenguas que Rey Blanco, tercera y -creo que- última entrega, sale a la venta en noviembre de este año. Adjunto portada:


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